Dar y Recibir: el autoengaño que te está agotando
- 21 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Si vives cansad@, resentid@ o con la sensación de que siempre das más de lo que recibes, no es porque seas “demasiado buen@”.
Es porque estás dando desde la carencia, no desde tu Ser-
Y si te incomoda recibir, justificarlo todo o devolverlo rápido, no es humildad.
Es culpa y desconfianza.
No has perdido tu capacidad de Dar y Recibir. Sólo están distorsionados.
Dar y Recibir no son comportamientos externos.
Son estados internos.
Puedes dar tiempo, dinero, escucha o energía…y aún así quedarte agotad@.
Puedes recibir ayuda, apoyo o amor…y sentir incomodidad, deuda o vergüenza.
Ahí no hay intercambio sano. Hay tensión.

Dar no te hace mejor persona
Cuando Dar se vuelve compensación
Dar no es virtud cuando te vacía.
Dar no es amor cuando lo haces para no perder un lugar.
Dar no es consciencia cuando esperas algo a cambio, aunque no lo digas.
Si después de dar:
te sientes agotad@
te sientes poco valorad@
te sientes invisible
No diste. Te abandonaste.
Dar auténtico expande.
Dar desde carencia drena.
Muchas personas dan porque, en el fondo, creen:
“Si no doy, no me van a querer”
“Si no estoy disponible, soy egoísta”
“Tengo que compensar para tener un lugar”
Eso no es generosidad. Es supervivencia emocional.
Recibir no te hace débil
Si recibir te incomoda, no es porque seas independiente.
Es porque no confias.
O porque aprendiste que recibir tiene precio o es un premio por cumplir.
Cuando necesitas justificar, minimizar o devolver enseguida lo que recibes,no estás siendo correct@. Estás cerrad@.
Y una persona cerrada no puede sostener vínculos sanos, aunque dé mucho.
Recibir sano abre.
Recibir contraído cierra el cuerpo.
Aparecen frases internas como:
“No quiero molestar”
“Ya voy a devolverlo”
“No es para tanto”
Y así, cada gesto que podría nutrir, se bloquea.
No porque no haya amor, sino porque no hay permiso interno.
Las dos trampas más comunes
Hay dos mentiras muy extendidas:
“Si no doy, no me quieren”
“No merezco recibir si no doy antes”
Ambas te mantienen en el mismo lugar:dando más de lo que tienes y recibiendo menos de lo que necesitas.
Eso no es equilibrio. Es desgaste crónico.
El problema no son los demás
No es que los otros pidan demasiado.
No es que no sepan valorar. No es que siempre te toque dar más.
El problema es el circuito interno desde el que te mueves. Ahí es donde se corta la circulación entre el Dar y Recibir
Mientras no lo mires,vas a seguir repitiendo el mismo patrón con distintas personas.
Cuando Dar y Recibir se desordenan, la vida se siente cuesta arriba.
Las relaciones pesan.
El trabajo agota.
El cuerpo habla.
No se trata de hacer más ni de hacer menos.
Se trata de ordenar el circuito interno desde donde damos y recibimos.
Tres preguntas que no puedes esquivar
Te propongo algo simple, pero muy revelador
Respóndelas sin maquillarlas:
Cuando das, ¿te expande o te drena?
Cuando recibes, ¿te relaja o te tensa?
Cuando necesitas algo, ¿lo pedís o te callas?
Si alguna respuesta duele, ahí está el punto exacto a ordenar.
Las respuestas muestran con mucha claridad dónde está el bloqueo.
Dar y Recibir en equilibrio
Es dejar de traicionarte.
Dar solo cuando hay expansión.
Recibir sin pedir perdón. Pedir sin justificarte.
Cuando esta polaridad se ordena:
dar deja de vaciar
recibir deja de incomodar
la energía empieza a circular
No porque cambien las circunstancias, sino porque cambia tu funcionamiento interno.
Eso cambia todo.
Invitación
Este es el eje de la Charla online gratuita “Dar y Recibir”.
No es teórica.
No es motivacional.
Es directa y vivencial.
Si este texto te incomodó, no es casual.
Probablemente ya estés list@ para mirar esto de frente.
👉 Únete a la Charla gratuita “Dar y Recibir”
Porque cuando esta polaridad se ordena, la vida deja de ir en contra y empieza, por fin, a circular.
🗓️sábado 17 de enero
🕕 18 a 19 hora de España
💻 en Zoom




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